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Muchas gracias por su interés y atención.

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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Aeropuerto de La Carlota

noviembre 30, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El aeropuerto de La Carlota, situado en la zona este del área metropolitana de Caracas, ocupa los terrenos de la antigua hacienda de su mismo nombre, que fuera propiedad de Alfredo Brandt Casanova. Oficialmente ostenta el nombre de Francisco de Miranda, destacado personaje de la historia militar y política de Venezuela. Ocupa una superficie de 103 hectáreas y desde el comienzo de su vida operativa en abril de 1946, coexistió como aeropuerto civil y militar.

Está situado en una zona estratégica y bien comunicada y durante años fue también la sede del Aeroclub Caracas. Por el norte lo bordea la autopista Francisco Fajardo, eje viario singular que cruza de oeste a este la ciudad de Caracas y por el Parque del Este. Cerca está la residencia presidencial “La Casona” y en el oeste está situado el distribuidor conocido como “el ciempiés”. Al este, el distribuidor de Los Ruices y los sectores de Caurimare, Lomas de las Mercedes y la avenida Río de Janeiro.

El aeropuerto de La Carlota está situado en la zona este de Caracas

Desde este aeropuerto huyo del país del presidente Marcos Pérez Jiménez, a bordo de un avión Douglas DC-4 de la Fuerza Aérea Venezolana, conocido con el apodo de “La vaca sagrada”. Sucedió en la madrugada del 23 de enero de 1958, en que, pese a contar con el apoyo de un importante sector de las Fuerzas Armadas, el dirigente militar decidió abandonar el Palacio del Miraflores y tomó el avión que lo conduciría al exilio a la República Dominicana. Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle, saqueando las casas de los adeptos al régimen, atacando la sede de la Seguridad Nacional y linchando a algunos funcionarios.

Tuvimos oportunidad de visitar el aeropuerto de La Carlota durante nuestra estancia en diciembre de 1980. Ocasión en la que, a bordo de una avioneta al servicio del ex ministro Leopoldo Sucre Figarella –a quien tuvimos el honor de conocer– volamos hasta un aeropuerto situado en los valles del Tuy, acompañando al piloto tinerfeño Juan Reyes, comandante de la aeronave, amigo de grata memoria y de días felices.

La base aérea de La Carlota ha tenido siempre carácter militar. En 1962 se creó el Destacamento Aéreo Especial La Carlota y en julio de 1966 fue elevado a su actual consideración.  En tiempos del chavismo se han sucedido algunas normas de interés. En 2002 se declaró zona de seguridad militar; en 2005 se cerró al uso público; en 2007, se consideró bien de interés cultural y desde 2014 se mantiene la prohibición de realizar operaciones aeroportuarias, excepto de carácter militar y aeromédicas. Se ha discutido mucho sobre su uso futuro, pero no se ha tomado decisión alguna al respecto.

Hotel Caracas Palace

octubre 31, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El edificio del hotel Caracas Palace es uno de los ejemplos llamativos de la arquitectura contemporánea de Venezuela. Inaugurado en 1998 con el nombre hotel Four Seasons, tiene 32 pisos y una altura de 118 metros, en la que se reparten 212 habitaciones, de ellas 34 suites. Está situado en la esquina sureste de la plaza Altamira, en Chacao, al este del área metropolitana de Caracas.  

Es uno de los iconos de la nueva arquitectura caraqueña. El proyecto corresponde al estudio norteamericano Arquitectonica y la venezolana Vivian Dembo. Excesivo, sin embargo, para el entorno, algunas voces críticas lo califican de adefesio. La plaza Altamira, diseñada por Luis Roche en la década de los años cuarenta del siglo XX y en la que destaca el obelisco –que fue, durante un tiempo, el punto más alto de la ciudad- es un centro de indudable interés urbanístico de la expansión de Caracas.

La volumetría del hotel Caracas Palace destaca en el entorno

Foto: viviandemboarquitectura.com

Parque Cristal

septiembre 30, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el espacio urbanístico contemporáneo de Venezuela destaca el edificio denominado Parque Cristal, cuyo diseño de vanguardia no pasa inadvertido. Posee una fachada acristalada que lo hace único. Su estructura tiene forma de cubo –en el que destaca un gran espacio que sirve de atrio– y está construido en acero y hormigón. Consta de 18 pisos y mide 103 metros de altura.

El proyecto es obra de los arquitectos Walter J. Alcock y Roberto Collevecchio. Inaugurado en 1977, diez años después ganó el Premio Metropolitano de Arquitectura. Los pisos de mosaicos son obra del artista plástico Nedo. Está situado en la Avenida Miranda, en Los Palos Grandes, frente al Parque del Este, en el municipio Chacao, considerado parte del corazón financiero de Caracas. Ocupa toda una manzana e incluye, además de un número importante de oficinas, otros servicios públicos.

El edificio Parque Cristal es realmente espectacular. Un icono de la arquitectura contemporánea de Venezuela

Juan Carlos Díaz Lorenzo

A la historia de la Marina Mercante en Venezuela pertenece el buque “Ferrymar III”, que desde noviembre de 1962 y por espacio de algo más de dos décadas estuvo navegando en la línea que une las ciudades de Cumaná y Puerto la Cruz con Porlamar, en la isla de Margarita. Era un ferry de primera generación, de acceso por la popa, que llegó al país de la mano de Ferryboats Margarita C.A., una sociedad ya desaparecida y que formó parte del transporte marítimo nacional.

Lo realmente curioso del caso es la historia de este barco, que nació a la mar durante la Segunda Guerra Mundial. Había sido una fragata de la clase River, numeral K-417, construida para el esfuerzo bélico de la Royal Navy. De 1.370 toneladas standard, montaba dos cañones de 120 mm y seis antiaéreos de 20 mm, así como varios equipos para la lucha antisbmarina. De un total de 151 buques, diez de ellos fueron construidos en Canadá para la U.S. Navy y, según nuestros archivos, durante la guerra enarbolaron las banderas de Francia libre, Australia, Canadá, Sudáfrica y Holanda. Cuatro fueron hundidas por submarinos alemanes y cinco declaradas pérdida total. 

La fragata “HMS Halladale” (K-417), en aguas de Malta

Construcción número 1.226 del astillero A & J Inglis Ltd., en Glasglow (Escocia), fue ordenada el 2 de octubre de 1942. El 25 de junio de 1943 se procedió a la puesta de quilla y el 28 de enero de 1944 resbaló por la grada. El 11 de mayo siguiente enarboló por primera vez la bandera británica bautizado con el nombre de “HMS Halladale” y comenzó su historial militar, siendo su primer comandante el capitán de corbeta Joseph Eric Woolfenden, oficial de la Reserva Naval. A éste tomó el relevo el 1 de octubre de 1945 el teniente de navío John V. Brothers, que permaneció en el mando hasta el 12 de diciembre del citado año.

En 1947 pasó a la flota de reserva y en abril de 1949 fue adquirido por Townsend Brothers Ferries, la compañía de ferries del Canal de la Mancha, que había reiniciado su servicio de la inmediata posguerra. A falta de barcos adecuados echó mano de material militar del “surplus” de guerra y en el astillero Rushbrooke, en Cork (Irlanda) se procedió a la reconversión de la fragata en ferry, aprovechando el casco y la maquinaria.

Reconvertido en ferry del Canal, rebautizado con el nombre de “Halladale”

De la antigua fragata se aprovechó el casco y la maquinaria

Los trabajos se prolongaron por espacio de un año. En su nueva superestructura tenía tres cubiertas para los pasajeros, con camarotes, varios salones, un restaurante y un asador, una cubierta veranda con cómodos sillones, un bar y una tienda.  En abril de 1950 entró de nuevo en servicio rebautizado con el nombre de “Halladale” y se estrenó en la línea Dover-Calais.  Pese a su remozado aspecto mercante, no podía disimular su inmediato pasado bélico y a poco de su puesta en servicio encalló en el puerto base, siendo reparado en el astillero de Cardiff.  El 14 de abril de 1951 colisionó con el mercante alemán “Hans Hoth”, resultando con averías de gravedad, que fueron reparadas en Tilbury.

En noviembre de 1961 pasó a la propiedad de Townsend Car Ferries y en 1962 lo compró el armador Uuno Heinonen y enarboló bandera finlandesa rebautizado con el nuevo nombre de “Norden”. Figuraba como propiedad de la sociedad Laivanisännistöyhtiö W. Rostedt y después de efectuadas unas reparaciones en el astillero de Latokari, en el mes de junio entró en servicio en la línea Turku-Estocolmo. Cubría el viaje en nueve horas y la habilidad del capitán Gunnar Ekström, con una frecuencia de tres viajes semanales.

Rebautizado “Norden”, a poco de su llegada a Turku (Finlandia)

Rebautizado “Turist Expressen”. Obsérvense los añadidos en la superestructura

Poco después, en junio y por cuenta del mismo propietario, cambió de nombre para llamarse “Turist Expressen”. Llevaba dos semanas en servicio cuando el poderoso sindicato Finska Sjömansunionen (Unión de Marinos Finlandeses) impidió la salida del barco, debido a las malas condiciones en que se encontraba la habilitación para los tripulantes, pues entre otras deficiencias el agua se filtraba en los camarotes. Dos centenares de pasajeros esperaron infructuosamente por su viaje en el puerto de Turku, en una situación que fue aireada en la prensa de la región. 

A pesar de los intentos del armador por repararlo, el tráfico cayó en picado ante los reiterados incumplimientos con el pasaje y en otoño la aventura había terminado en fracaso. Las autoridades finlandesas y suecas vigilaron de cerca la actividad de este barco, que dejó de navegar cuando llegó el otoño. En noviembre de 1962 lo compró la mencionada Ferry Boats Margarita C.A. y enarboló pabellón venezolano con el nuevo nombre de “Ferrymar III”, comenzando así una nueva etapa a la que ya nos hemos referido. En 1987, después de una larga etapa de amarre, fue desguazado en Aruba (Antillas Holandesas).

Después de 25 años de servicios en Venezuela, fue desguazado en Aruba

De 1.441 toneladas brutas, 477 toneladas netas y 1.830 toneladas de peso muertos, medía 91,92 m de eslora total -86,52 m de eslora entre perpendiculares-, 11,15 m de manga, 3,29 m de puntal y 5,34 m de calado máximo. Estaba propulsado por cuatro turbinas Parsons, que tomaban vapor de dos calderas tipo Admiralty y podía desarrollar una potencia de 6.500 caballos sobre dos ejes y le permitía mantener una velocidad de 17,5 nudos. Disponía de acomodación para 650 pasajeros y podía transportar 40 coches. La tripulación estaba formada por 35 personas. Código IMO 5114478.

Fotos: warshipsww2.eu, 

Cerro Bolívar

mayo 31, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El 4 de abril de 1947, un grupo de geólogos venezolanos y norteamericanos (Mack Clayton Lake, Folke Kihlstedt, Víctor Paulik, Wilhelm Boeckmann, Earl Nixon y otros)  descubrieron los inmensos yacimientos de hierro ubicados en la Serranía La Parida, a unos 77 kilómetros de Ciudad Bolívar. Uno de los espacios recibió en 1948 el nombre de Cerro Bolívar. Ocupa una superficie de 8.093 hectáreas y tiene una altura máxima de 790 metros sobre el nivel del mar, unos 550 metros sobre la sabana circundante.

Este hito marcó el comienzo de la industria ferrominera al oeste del río Caroní y de la región de Guayana, en la que desde entonces es conocida como “Zona del Hierro”. Está considerado el yacimiento de mena de hierro más importante del siglo XX y la extracción minera propiamente dicha mide 6,4 kilómetros de largo, 1,2 kilómetros de ancho y su espesor máximo comprobado es de 220 metros.

Vista aérea de Cerro Bolívar, importante yacimiento de hierro a cielo abierto

Vista aérea de Cerro Bolívar, importante yacimiento de hierro a cielo abierto

Las reservas se estimaron en 500 millones de toneladas y tiene la ventaja de que es altamente productivo y a cielo abierto. Con el paso de los años, alrededor de los cerros que forman el yacimiento, han nacido dos grandes ciudades, ampliamente equipadas: Ciudad Piar, construida al pie del Cerro Bolívar y Puerto Ordaz, nacida en la unión de los ríos Orinoco y Caroní. El impulso que la actividad ha generado en el desarrollo de la zona es realmente extraordinario. 

La explotación se inició a comienzos de la década de los años cincuenta, en tiempos del gobierno de Pérez Jiménez, a cargo de la compañía Orinoco Mining Co. Se intensificaría en las décadas siguientes, hasta que en 1975 se produjo su nacionalización durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez y nació Ferrominera del Orinoco. La extracción permaneció suspendida entre 1997 y 2009 y desde entonces mantiene su actividad en una concesión otorgada a la compañía suiza Commodities and Minerals.

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Cuando la conocimos, hasta casi cuarenta años, era la Torre Phillips y después la volvimos a ver como Torre Nescafé, pues tenía una enorme taza de esta marca de café de color rojo en su coronamiento, en un alarde publicitario propio de la época. En la actualidad se la conoce como Torre Phelps y es uno de los rascacielos emblemáticos de finales de la década de los años sesenta en Caracas. Está ubicada en el sector de la Plaza Venezuela, Los Caobos, entre la avenida La Salle y avenida Lima.

Proyecto del arquitecto José Puig, mide 113,50 metros de altura y tiene treinta pisos. Las obras dieron comienzo en 1965 y finalizaron en 1968, en una época de pujanza económica y de grandes oportunidades. El letrero luminoso de la firma holandesa Phillips –de gran arraigo y éxito comercial en Venezuela– dio paso en 2004 a la gran taza de Nescafé, de unas dimensiones considerables: 25 metros de altura y 20 metros de diámetro.

La taza publicitaria pesaba 81,3 toneladas y fue desmontada en 2010 por orden gubernativa, aduciendo incumplimiento de ordenanza sobre propaganda y publicidad comercial debido a sus dimensiones y como medida preventiva caso de seísmo o fuertes vientos cruzados que pudieran provocar su desprendimiento, según fuentes oficiales. Además de la obligación de desmontarla, Nestlé fue multada con 737.039 dólares y el propietario del edificio con otros 95.400 dólares.

La enorme taza de Nescafé fue un extraordinario reclamo publicitario

Hotel Caracas Hilton

marzo 31, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En el solar que hasta la década de los años treinta del siglo XX ocupó la siembra de café de la hacienda Mohedano, se levanta desde 1969 uno de los hoteles emblemáticos de Caracas, al que conocimos en otro tiempo como Caracas Hilton. En 2007, el establecimiento hotelero pasó a manos del Centro Simón Bolívar y desde 2010 está tutelado por el Ministerio de Turismo y forma parte de la red Venetur.

En dicho solar, y antes de que levantara su estructura el edificio hotelero más alto de Venezuela –mide 120 metros y tiene 36 pisos–, en 1944 se levantó el edificio de la primera sede caraqueña de la compañía petrolera Creole. En 1955 pasó a ser la sede de la Seguridad Nacional del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Está situado en lo que se conoce como el centro cultural y financiero de Caracas, entre la avenida México y la avenida Sur 25, en un enclave estratégico con vistas hacia el parque de Los Caobos y el parque nacional El Ávila.

Vista nocturna del antiguo hotel Caracas Hilton desde la piscina

Diez años después, el Centro Simón Bolívar designó al ingeniero Juan Sánchez Carranza para la construcción de un edificio de viviendas de clase media, que no llegó a completarse. En 1966 se remató la obra, aunque entonces cambió la idea original. Caracas necesitaba de un nuevo hotel de categoría, acorde a los tiempos y sobre planos fue conocido como Hotel Gran Caracas.

Un acuerdo para su explotación con la cadena hotelera Hilton posibilitó que abriera sus puertas en 1968 con el nombre de Caracas Hilton. El éxito quedó asegurado de antemano, de suerte que en 1979 se procedió a su ampliación con la denominada Torre Norte, que fue inaugurada en 1989. Tuvimos oportunidad de alojarnos en varias ocasiones y en la última de ellas el establecimiento acusaba una notable decadencia.

La concesión del hotel fue renovada en 2006 por un plazo de cinco años. Sin embargo, tiempo después el gobierno bolivariano rescindió el contrato y expropió el inmueble. En 2007 reabrió sus puertas con el nombre de Hotel Alba Caracas y según fuentes oficiales, dicen que se invirtieron seis mil millones de bolívares en su modernización, adaptándolo a los nuevos tiempos. Sigue siendo un hotel de referencia y aunque le hayan cambiado de nombre, en la memoria colectiva pervive como Caracas Hilton.

Torre La Previsora

febrero 28, 2015

Juan Carlos Díaz Lorenzo

De nuestro primer viaje a Venezuela recordamos el impacto visual que nos produjo cuando vimos uno de los edificios icónicos de la ciudad de Caracas. Se llama Torre La Previsora, sede de la compañía de seguros del mismo nombre y está situada en el sector de la Plaza Venezuela, que es uno de los enclaves carismáticos de la capital venezolana. Hace algo más de cuarenta años que nos muestra su altiva característica forma piramidal y no sólo es el emblema de la mencionada compañía aseguradora, sino también uno de los ejemplos más distinguidos de la arquitectura contemporánea del país.

Ramón Eduardo Tello B. fundó en marzo de 1914 la sociedad de seguros La Equitativa, que adquirió la cartera de negocio de la Compañía Venezolana de Seguros. Cambiado el nombre a Seguros La Previsora, en 1930 adquirió Seguros Fénix, con lo cual su posicionamiento en el sector alcanzó un nivel muy destacado. El proyecto de la Torre La Previsora tiene sus orígenes recién estrenada la década de los años setenta. Se trataba de un edificio emblemático que fuera la nueva sede de la empresa y, al mismo tiempo, contribuyera a consolidar el pujante desarrollo urbanístico de Caracas. Para acometer su construcción se hizo una emisión de bonos y tanto la obra como el solar donde se asienta costaron 34 millones de bolívares.

La forma piramidal de la Torre La Previsora destaca en el espacio urbano

El edificio Torre La Previsora es un icono de la modernidad de Caracas 

Hubo que superar diversos inconvenientes de tipo técnico, debido al alto nivel freático del terreno y las expropiaciones de inmuebles colindantes. Está situada entre las avenidas Abraham Lincoln y el cruce con Las Acacias, Bolivia y Valparaíso y es perfectamente visible desde varias zonas de Caracas. El contrato fue adjudicado al Consorio Integral Fertec, formado por los ingenieros Álvaro Fernando Zinc y Los Morrison. Después se convocó un concurso que ganaron los arquitectos Francisco Pimentel, Bernardo Borges y Pablo Lasala. El proyecto mereció el Premio Nacional de Arquitectura. En el proyecto original se pensó dotarlo de un restaurante giratorio en la última planta, aunque luego se desistió de ello. Las obras dieron comienzo en 1971 y el edificio fue inaugurado en 1973.

Es un edificio de 117 metros de altura y 24 pisos para uso comercial. Los tres últimos soportan un reloj Patek Phillips & Co., fabricado en Suiza, que daba la hora y la temperatura y cuyos trabajos de instalación, a cargo del equipo de Ignacio Fungairiño, se prolongaron por espacio de ocho meses. Los ascensores y la maquinaria se importaron de Brasil y han trabajo ininterrumpidamente durante algo más de cuatro décadas. Su forma piramidal simboliza el ascenso fruto del buen trabajo y la solidez de una empresa distinguida. Sirvió de referencia en la maniobra de aproximación de los aviones que operaban en el aeropuerto de La Carlota. La Fundación Previsora posee cine y una galería decorada por la fisiocromía de Carlos Cruz-Diez, que introduce al espectador con el comportamiento de los colores.

Fotos: Auxi84

Bibliografía: Cañizalez, Migdalis. La Torre La Previsora costó Bs 34 millones hace 40 años. El Universal, 26 de junio de 2010. 

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En la arquitectura contemporánea de Venezuela destaca el complejo urbanístico Parque Central, en Caracas, formado por un conjunto de edificios en el que destacan dos torres gemelas, que ostentaron hasta 2003 el honroso título de ser los rascacielos más altos de América Latina. En realidad, el complejo es la suma de varios conceptos: comercial, habitacional, recreativo, cultural y financiero. Es un claro reflejo del poderío económico y social de Venezuela en el último tercio del siglo XX.

En 1969, el ingeniero Carlos Delfino, presidente del Centro Simón Bolívar, presentó un proyecto de vanguardia que estaría situado en la confluencia de las avenidas Lecuna y Bolívar, en la urbanización El Conde. El gobierno de Rafael Caldera vio con agrado la propuesta de su promotor y que había desarrollado por los arquitectos Daniel Fernández Shaw y Enrique Siso. En 1970 comenzó la construcción de ocho edificios habitacionales, de 127 metros de altura, 44 pisos y 317 apartamentos cada uno, que fueron icono de la arquitectura de vanguardia en el país.

Las torres del Parque Central son un reflejo del poderío económico de la época

Bonita imagen nocturna, en la que destacan los ocho edificios residenciales 

Las obras avanzaron con notable rapidez, pues estaban terminados en dos años y recibieron los nombres de “Tacagua”, “Caraota”, “Catuche”, “Tajamar”, “San Martín”, “El Tejar”, “Mohedano” y “Anauco”.  En 1973, año de la inauguración oficial, este último fue transformado en el apartotel “Anauco Hilton”, con categoría de cuatro estrellas. La concesión fue recuperada en 2003 y desde entonces funciona administrado como “Anauco Suites”.

El complejo consta, asimismo, de dos torres gemelas, dedicadas a comerciales y oficinas, de 225 metros de altura cada una y 56 pisos. Las obras comenzaron en 1978 y terminaron en 1983. Fueron construidas al mismo tiempo y la diferencia final entre ambas fue de apenas tres meses. Cada torre tiene un peso estimado de unas 250.000 toneladas y cada planta tiene una superficie de 1.400 metros. La estructura está formada por 40 columnas exteriores de hormigón armado, divididas por macrolosas estructurales de 3,40 metros de espesor cada una.

El conjunto arquitectónico del Parque Central es un icono contemporáneo de Venezuela

Las torres imponen su impronta en el paisaje urbano de Caracas 

Sobre cada una de ellas se apoyan segmentos de 14, 12, 12 y 10 pisos respectivamente, construidos en una estructura de acero. Sobre la macrolosa más alta se ubican cuatro pisos de penthouse y un helipuerto. Los accesos a las torres se ubican en los siete primeros niveles; tres sótanos de estacionamiento, dos niveles comerciales (Lecuna y Bolívar) y dos niveles de mezzanina. Cuatro grupos de ascensores permiten el acceso desde las plantas inferiores a cada uno de los grupos de pisos entre macrolosas, sumando en total 26 ascensores incluidos los dos situados entre los pisos 49 y 51. 

En el complejo tienen su sede el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el Museo de los Niños, el Museo Audiovisual, la Sala Plenaria, ocho salas de conferencias, una escuela de natación, salas de cine, un centro parroquial, un hipermercado y un helipuerto. En las proximidades se encuentra el teatro Teresa Carreño, la Galería de Arte Nacional, la Universidad Experimental de las Artes, el hotel Alba Caracas (ex Caracas Hilton, tras su expropiación) y el parque Los Caobos. 

La Torre Este sufrió un incendio el 17 de octubre de 2004 y destruyó unas diez plantas, donde se ubicaban diversas oficinas gubernamentales, caso del Ministerio del Interior y Justicia, Ministerio de Infraestructura y de la ONIDEX. El fuego comenzó en el piso 34 y puso de manifiesto graves carencias en materia de seguridad y contraincendios y descuidos de mantenimiento. La estructura soportó más de quince horas de fuego sin que llegara a colapsar. Los bomberos de Caracas demostraron una capacidad de trabajo impresionante, pues nunca hasta entonces habían tenido una experiencia similar a tanta altura.

Las torres gemelas rematan el conjunto del Parque Central de Caracas

Las obras de reconstrucción se han alargado excesivamente en el tiempo. Incluyen nueva cristalería, sistemas contra incendios, instalación eléctrica y perfiles de aluminio. El 12 de noviembre de 2013 se produjo otro incendio en el piso 16 de la Torre Oeste, aunque en esta ocasión los daños fueron de menos importancia en relación al ocurrido nueve años antes. En 2006 fue inaugurada la estación Parque Central de la línea 4 del Metro de Caracas. En la actualidad existen doce organismos o empresas nacionales ubicadas en el complejo.

Acorde con la iconografía y la exaltación característica del gobierno bolivariano, a finales de 2012 se instaló en lo alto de la Torre Este una antena de 30 metros de altura que representa la espada a Simón Bolívar. Durante la noche está iluminada con los colores de la bandera nacional (amarillo, azul y rojo) y aunque aumenta su cota a 255 metros, no se tiene en cuenta en lo que es la altura del edificio, que mantiene su medida original reconocida.

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