En memoria de Santiago González Abreu

marzo 18, 2011

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Desde Venezuela nos llega la noticia triste del fallecimiento de Santiago González Abreu, pariente y amigo entrañable, ocurrida el pasado 5 de marzo, unos días antes de la fecha prevista para viajar de nuevo a su querida Tierra del Trigo. Una enfermedad rápida y cruel acabó con su buen quehacer como persona y su talante abierto y cordial, reflejo de su forma de entender la vida.

A Santiago le conocí en octubre de 1977 en Cagua (Venezuela), ciudad de su residencia desde que llegó a Venezuela en 1958 a bordo del trasatlántico Montserrat, siendo un muchacho de 15 años, con sus padres y su hermano Ignacio, dos años mayor que él. Allí conoció años después a mi prima Emma Lorenzo Rodríguez, con quien se casó en 1967 y deja descendencia en sus tres hijos, Elvis, Elizabeth y Juan Carlos y varios nietos.

Su ausencia nos deja un gran hueco y un montón de recuerdos que, puestos a hilvanarlos, resulta tarea casi imposible. Hombre de brega activa y luchador infatigable, aún en situaciones difíciles de las que nunca desmayó, incluso cuando, hace algo más de una década, le asaltó un cáncer que superó satisfactoriamente y siguió adelante como si nada hubiera pasado.

Santiago reunía en su persona una serie de cualidades importantes: tremendamente servicial, extrovertido, generoso, amable y eminentemente familiar. Una parte de su vida en Venezuela la pasó dedicado al transporte de cargas agrícolas desde los Andes, con residencia en San Carlos (Estado Cojedes), mecánico de camiones en la Arrocera Santa Ana, propiedad del industrial fuencalentero Antonio Hernández; repartidor del café La Hacienda, luego en un pequeño abasto y en un supermercado en Cagua que anteriormente había regentado su hermano, y en los últimos años al frente de la empresa Comazúcar C.A., en Maracay, una sociedad que en sus primeros tiempos compartió con su socio Gustavo Hernández. Hacía tiempo que Santiago había dejado el control de la misma en manos de sus hijos, igualmente comprometidos, serios y tan respetuosos con el trabajo como sus padres.

Santiago González Abreu, en su última estancia en Tenerife

Santiago amaba profundamente a Venezuela y a veces lo hacía con la vehemencia innata de quien supo encontrar en el país su porvenir y el de su familia. Y, al mismo tiempo, sentía en lo más hondo a su tierra natal, Tierra del Trigo, paraje rural de encantadora belleza de Los Silos, donde está la casa de sus padres y donde su alma anida para siempre.

Hace unos cuantos años, cuando su hermano Ignacio había regresado a Tenerife, Santiago y Emma compraron un piso en Icod de los Vinos, el sitio más cercano a su querida Tierra del Trigo, a su entorno familiar que le hacía sentirse henchido de generosa humanidad y constituía un reclamo para viajar con frecuencia y reencontrarse con su familia y sus amigos de siempre.

Su inmenso amor por Tierra del Trigo estaba igualmente compartido con Fuencaliente de La Palma, el pueblo natal de su esposa, donde deja también una huella imborrable por su buen y bien hacer. Desde su casa de Las Indias, a mitad de la pendiente, disfrutó muchos atardeceres de simpar belleza en las cálidas tardes veraniegas. Tierra del Trigo y Fuencaliente de La Palma, dos espacios únicos y un mismo tiempo para el reencuentro siempre anhelado y emotivo.

En mis muchos viajes a Venezuela, la casa de Santiago y Emma en Cagua, y la de Nereo y Susa en Maracay, fueron siempre mi hogar más acogedor. Al desgranar el rosario de los recuerdos, y con la emoción de su partida y también la satisfacción inmensa de haberle conocido y compartido con él y los suyos tantos y tan gratos momentos, aquí y allá, se me hace un nudo en la garganta aceptar el cumplimiento inexorable del ciclo vital, y me queda para siempre la memoria fértil de su sonrisa, su cariño, su afecto, su amor incondicional por Tierra del Trigo, a la que amó sin límites; por Fuencaliente de La Palma y por Venezuela, su generosidad y sus manos anchurosamente humanas, reflejo de su gran corazón.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

Una respuesta to “En memoria de Santiago González Abreu”

  1. Jose Luis Diaz said

    Juan Carlos, leyendo la historia de Santiago, veo que conoces Venezuela. Me alegra bastante. De Santiago si lo recuerdo aunque no tuve contacto personal con él, pero era bastante conocido, a lo mejor el amigo Barreto lo conoció ya que también vive en Cagua. Y estás en lo cierto, de la bonanza que vivía Venezuela en la década de los sesenta hasta los setenta, pero el cambio que dio fue trascendental y no para nada bueno. Yo he vivido todos los Gobiernos hasta el presente y aquí pasó lo mismo que en España cuando la muerte de Franco, el pueblo estaba cansado y quería un cambio y sucedió, aquí pasó igual.

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